El homicidio de Thalía Martínez, en el olvido

El homicidio de Thalía Martínez, en el olvido

Josué Mota

@motajosue

A casi cuatro meses de la desaparición y asesinato de la estudiante de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) Thalía Martínez Ramírez nada ha podido hacer la Procuraduría General de Justicia (PGJ) por dar con el o los responsables del crimen, y el caso ya no forma parte de las prioridades de la dependencia estatal.

Thalía Martínez Ramírez desapareció el 14 de julio. Salió de su casa para ir a la escuela de Comunicación pero sus familiares ya no la volvieron a ver. Su cadáver fue encontrado nueve días después cerca del mirador de la autopista Atlixcáyotl, sin embargo, debido al estado de descomposición en que se encontraba, fue hasta el 29 de ese mes cuando se confirmó la identidad de los restos.

Durante esas semanas fueron llamados a declarar amigos y familiares de Thalía en las instalaciones de la Dirección General de Atención a Delitos de Alto Impacto (DGADAI), área a la que se le asignó la investigación. Para el Ministerio Público había, en ese momento, dos principales sospechosos: un ex novio de la estudiante y el que era su novio al momento de la desaparición, quien además es hijo de una comandante de la Policía Ministerial, por eso la investigación se mantuvo bajo mucha cautela y discreción al interior de la PGJ.

Ambos muchachos fueron liberados tras rendir su declaración. En agosto de nueva cuenta fueron llamados a declarar, pero ya ante instancias ministeriales federales a las que el procurador General de Justicia, Víctor Carrancá Bourget, solicitó apoyo dada la presión mediática que se hizo sobre el homicidio y la falta de resultados.

Fuentes de la PGJ que fueron consultadas sobre este caso revelaron que incluso participó personal de la Procuraduría General de la República (PGR) en las investigaciones, pero ni así pudieron establecer una línea clara de investigación sobre el homicidio. Los sospechosos seguían siendo los mismos sin embargo no se les encontró participación en el delito y fueron nuevamente liberados, tras algunos días de interrogatorios.

Los informantes dijeron además que pese a las diversas diligencias ministeriales que se realizaron no hay, incluso ahora, pistas que puedan indicar quién o quiénes cometieron el asesinato y actualmente ya se ha descartado por completo la participación de los dos jóvenes.

Lo más grave del caso es que, a decir de los informantes, por la falta de una línea de investigación y sobre todo de pistas el caso se ha ido olvidando. Todavía en septiembre se realizaron algunos interrogatorios y otras personas fueron llamadas a declarar pero no hubo buenos resultados.

En este contexto, los familiares y amigos de Thalía dejaron de hacer declaraciones a los reporteros bajo el argumento de que tenían “prohibido” hablar del caso, de forma que en los medios de comunicación el tema comenzó a dejarse en el olvido, y con ello la presión mediática que se hacía para acelerar las investigaciones.

En reiteradas ocasiones se le ha preguntado al director de la Policía Ministerial, Juan Luis Galán Ruiz, sobre el homicidio de Thalía y se limita a responder que “hay avances en las investigaciones” y que “siguen siendo llamadas personas a declarar”, pero nada informa de los supuestos avances. Por el contrario, las fuentes consultadas aseguran que desde hace aproximadamente mes y medio, los encargados de la investigación han detenido los citatorios y en general las indagatorias ante la falta de pistas.

Aseguran que no sólo no existen sospechas sobre el homicida, sino que no existe una línea de investigación que permita establecer cómo dar con él. Además, comentaron que si bien la investigación no se ha cerrado, ya no forma parte de las indagatorias primordiales de la Dirección General de Atención a Delitos de Alto Impacto, que se ha avocado a otros crímenes ocurridos recientemente.

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