Crímenes de odio en Puebla: sin tipificar ni prevenir

Crímenes de odio en Puebla: sin tipificar ni prevenir

  • Al menos 10 asesinatos de este tipo contra la comunidad LGBTTTI en la entidad, de 2005 a la fecha
  • Son los que manifiestan evidencia de prejuicio hacia personas por algún rasgo físico, cultural o identitario
  • México es el segundo país con mayor índice de crímenes por homofobia en América Latina
  • La visibilización es la clave; queremos lo mismo que todos: Agnes Torres
Foto: Joel Merino.

Mely Arellano Ayala

@melyarel

Bárbara era sagitario y le gustaba bailar. Imitaba perfectamente a Thalía. Era muy social y simpática. Por la fascinación que sentía hacia Blanche DuBois, contaba a Un tranvía llamado deseo entre sus “películas favoritas”. Medía 1.77 y ni por eso evitaba los tacones. Le sentaba tan bien ser rubia como morena e imponía modismos. Cuando una amiga suya se rizó el cabello, Bárbara le dijo “ay, mana, ya quedaste en pura gaviota” y para celebrar la quincena bien pagada de otra: “ay, mana, te vas en pura rica”. Era divertida, ocurrente.

El viernes 29 de abril de este año, la primavera en la ciudad de Puebla regalaba noches cálidas, y con el asueto del 1 de mayo a la vuelta, los bares y antros se preparaban para un fin de semana con entradas llenas.

Bárbara estaba de visita en la ciudad y junto con su amiga Gina decidió ir de fiesta. Eligieron un lugar en la Calzada Zavaleta, cerca de bancos, mueblerías, restaurantes y fraccionamientos privados.

En las primeras horas de la madrugada del sábado 30 de abril, día del niño, el cuerpo de Bárbara fue encontrado sin vida en un departamento aproximadamente a 2 km. del antro.

Su homicida intentó asfixiarla con el cable de una plancha. Al no conseguirlo, la golpeó repetidamente en la cabeza con un tabique.

Bárbara, hay que decirlo, era muy bonita. Bárbara era transexual. “Por eso la mataron”, dice seguro de sus palabras, Víctor Manuel Rodríguez Lezama, integrante del Frente Diverso Sexual de Tehuacán.

Prejuicios

De acuerdo con el “Informe de crímenes de odio por homofobia (1995-2008)”, realizado por Letra S, la homofobia es definida como la aversión, el temor, el rechazo o el prejuicio contra las personas que no cumplen con el rol de género dominante socialmente.

Se manifiesta en diversas maneras como puede ser omisiones, silencio, burla, desprecio, exclusión, rechazo, persecución y violencia.

“El odio -explica Agnes Torres- es una condición natural de las personas. Es un proceso que parte de los prejuicios”.

Y ella sabe de eso, estudió Psicología y es una mujer transexual. Alta, morena, nariz y boca pequeñas, con rostro armónico y un cabello largo, negro y envidiable.

“El cerebro está diseñado para ser prejuicioso, los prejuicios son sesgos cognitivos que nos permiten adquirir cierta información con rapidez, algo que un juicio a conciencia no permite. Es un sesgo inmediato, por eso es funcional”.

Mientras estudiaba en la Universidad Veracruzana, cuenta que algunos maestros intentaron sacarla.

-¿Por qué?

-Prejuicios -responde con el tono despreocupado y casual que sólo da la costumbre.

La Encuesta Nacional sobre Discriminación en México (Enadis 2010), refiere que una de cada dos personas lesbianas, homosexuales o bisexuales considera que el principal problema que enfrenta es la discriminación, seguida de la falta de aceptación y las críticas y burlas.

El pasado 17 de mayo, Día Estatal contra la Homofobia –ignorado por el gobierno del estado que encabeza Rafael Moreno Valle Rosas-, el Comité Orgullo Puebla alertó sobre el bullying particularmente violento contra menores gays, lesbianas y trans “o que parecen serlo”.

En aquella ocasión, el organismo exigió, además, atención inmediata y contundente hacia las demandas de la comunidad Lésbico, Gay, Bisexual, Transexual, Transgénero, Travesti, Intersexual (LGBTTTI) en el combate a la homofobia con políticas públicas presupuestadas.

Dos meses después, el municipio de Puebla, gobernado por el panista Eduardo Rivera Pérez, inició un operativo para ejercer “mayor control” de la prostitución argumentando un incremento en las enfermedades de transmisión sexual. El resultado: 20 trabajadores sexuales –17 hombres y 3 mujeres- fueron remitidos al juzgado calificador.

Crímenes de odio

México es el segundo país con mayor índice de crímenes por homofobia en América Latina, sólo superado por Brasil. De acuerdo con el informe de Letra S, de 1995 a 2008 se cometieron 628 crímenes por homofobia.

Algunas estimaciones, sin embargo, indican que puede haber un subregistro, y que por cada crimen denunciado se cometen otros dos, por lo que el estimado es de 1884 crímenes de odio cometidos en el mismo periodo.  Los crímenes de odio –dice el documento- son del tipo de crímenes que manifiestan evidencia de prejuicio hacia personas por algún rasgo físico, cultural o de identidad.

Las características comunes de un crimen de odio (Informe Letra S) son:

  1. Existen claras evidencias de la homosexualidad de la víctima.
  2. El cuerpo de la víctima presenta múltiples heridas que demuestran la saña empleada en el ataque.
  3. La víctima no conocía a su perpetrador o no le unía ningún lazo de parentesco.
  4. El perpetrador, o algún testigo, hace mención del motivo que lo llevó a ultimar a la víctima.
  5. No se cometió robo o no fue el principal motivo.

-¿De verdad un prejuicio puede llegar a ser la causa de un crimen? -cuestiono a Agnes.

-Del prejuicio al crimen de odio se salta muy fácil, sobre todo si hay una educación basada en estigmas. Es muy fácil convertir a una persona que es violenta, de entrada, en un potencial asesino de quienes considera menos importantes o menos humanos. Y algunos líderes religiosos usan los prejuicios para devaluar la condición de humano de las personas homosexuales o transgénero. El punto clave para que un prejuicio se active y se convierta en potencial crimen es el grado de ideologización y de odio que se fomenta en la persona.

El Informe especial de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) sobre violaciones a los derechos humanos y delitos cometidos por homofobia (2010), pone atención en el diagnóstico de la ONU referente a que la población LGBTTTI ha incrementado su visibilidad en México, y enfrenta serias violaciones a sus derechos económicos, sociales, culturales, civiles y políticos, en donde la intolerancia se presenta como un estigma.

Incluso existe legislación en el ámbito local que penaliza la homosexualidad indirectamente: faltas a la moral, atentados al pudor o exhibiciones obscenas.

“Si Bárbara no hubiera sido transexual no la hubieran matado”, sostiene Víctor Manuel Rodríguez Lezama. Él la conoció desde que era un niño afeminado.

“La recuerdo de muy niño, desde los 12 o 13 años. Siempre fue muy obvio y poco a poco fue transformándose. Lo último que hizo fue operarse la nariz, porque durante muchos años anduvo con una cinta adhesiva para corregirla, hasta que tuvo el dinero para arreglársela. Y hubo una época en la que se veía horrible, le salió acné”.

La transición de Bárbara de hombre a mujer concluyó entre los 20 y 22 años, calcula Víctor, quien del otro lado del teléfono suspira y recuerda: “ella trabajaba en una estética, como auxiliar de estilista. Pero lo suyo eran los shows travestis. Acá en Tehuacán hay un antro, el Ok Baby, ahí hizo sus mejores shows, llegó a la cúspide”.

Penalizar el crimen o prevenir la discriminación

Los artículos 1, párrafo 3o, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; 2.1, 26, del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos; 2.2, del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; 24, de la Convención Americana sobre Derechos Humanos; 1, 2.1, 2.2. y 7, de la Declaración Universal de Derechos Humanos; II, de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre y 1.6, de la Declaración del Milenio, prohíben la discriminación por cualquier motivo, entendiéndose por ésta, toda distinción, exclusión o restricción que, basada en el origen étnico o nacional, sexo, edad, discapacidad, condición social o económica, condiciones de salud, embarazo, lengua, religión, opiniones, preferencias sexuales, estado civil o cualquier otra que tenga por efecto impedir o anular el reconocimiento o el ejercicio de los derechos y la igualdad real de oportunidades de las personas.

En marzo, con 74 votos a favor, 21 en contra y dos abstenciones, el Senado de la República aprobó la inclusión del término “preferencias sexuales” en el artículo 1 de la Constitución Política como motivo para no discriminar a una persona. El documento fue enviado a los estados para su ratificación. En Puebla, al Congreso local no le alcanzaron las razones de la Cámara Alta y sólo aprobó incluir el término “diferencias”.

En julio del 2006 la diputada panista María de los Ángeles Gómez Cortés propuso una “Iniciativa de Ley para Prevenir y Eliminar las formas de Discriminación del estado de Puebla”, un documento que, de acuerdo con varias organizaciones de la diversidad, da respuesta a una demanda de justicia no sólo de la comunidad LGBTTTI, sino de otros grupos vulnerables como los indígenas. Sin embargo la propuesta fue enviada a la congeladora.

El pasado 31 de mayo, José Juan Espinosa Torres presentó en el Congreso local una “Iniciativa de Decreto por la que se reforman diversas disposiciones del Código de Defensa Social”, que tipifica los crímenes de odio.

Al respecto, Marco Antonio Moreno Rosado, miembro de la Asociación Jurídica Juvenil de Puebla, señala que se trata de una legislación mal planteada, precisamente porque sólo se incluye el homicidio y las lesiones: “lo que significa esperar a que se llegue al atentado contra los cuerpos, contra la vida. Sólo entonces interviene el estado”.

“Las agravantes -explica- deberían ser desde las reglamentaciones generales del código, en todos los delitos, incluso los patrimoniales (yo defraudo a una persona por odio). Además, el derecho penal es el último recurso”.

Ante estos hechos, todas las voces coinciden: “¿Por qué no prevenirlo?, ¿por qué ir a lo penal cuando la discriminación ni siquiera ha sido prevenida, ni intentado serlo a través de una ley estatal contra la discriminación?”.

Que los políticos le suban “las penas al secuestro”, por ejemplo, da como consecuencia que la sumatoria sea de 300 años de cárcel, “y es ridículo –se desespera Marco- nadie vive tantos años. Tenemos procesos absurdos, sentencias absurdas y el mismo derecho penal prevé que mientras mayor sea la pena por el delito, mucho más inteligente y astuto se vuelve el delincuente. No es una cuestión que prevenga, ni que genere miedo, sino que profesionaliza el delito”.

Para el activista se trata sólo de “propuestas capitalizables políticamente”, por el miedo a enfrentarse a una sociedad –“reconozcámoslo”, pide- homofóbica e indiferente.

Ante la presión del Frente Diverso Sexual de Tehuacán, municipio de donde era originaria y vivía Bárbara, el diputado Lucio Rangel se comprometió a exigir una línea de investigación con perspectiva de odio por homofobia.

El 1 de junio, un mes después del asesinato, subió a la tribuna del Congreso y, luego de un discurso de tres minutos en el que ni siquiera mencionó a Bárbara, hizo un “atento llamado” al procurador de Justicia del Estado, Víctor Carrancá, “así como a las instituciones de seguridad pública y de administración de justicia, (para que) vigoricen las acciones y los instrumentos legales a su alcance, con el objeto de asegurar los derechos y libertades de las personas, así como el fortalecimiento de las instituciones de seguridad pública”. Ante este llamado, no hubo respuesta del procurador.

Joel Merino.

Aquí estamos

-La visibilización es clave –las palabras de Agnes se escuchan llenas de esperanza y antes de soltarlas, sopesa cada una-. Debemos mandar el mensaje de que somos igual que el resto, que no vamos contra la naturaleza, somos parte de ella. Debemos unirnos en un mensaje de igualdad, de equidad, propositivo. Un mensaje de decir estamos aquí y estamos trabajando, queremos lo mismo que todos –y sonríe.

En sus primeros años universitarios se asumía homosexual: “fue difícil porque me enfrenté a mucho rechazo. Y empecé a ir con un terapeuta y fue la primera persona que me dijo: tú, eres una mujer. Antes, yo ni sabía cuál era la diferencia con una persona trans”.

-¿Y qué sentiste?

-Un festival de fuegos artificiales dentro de mí, una sensación muy bonita. Tener esta nueva información cambió mi vida.

Casos de crímenes de odio en Puebla*

  1. Antonio Chamorro, asesinado en enero de 2005.
  2. Esmeralda (Ever) Lagunes Gasparín fue encontrada sin vida en un hotel, murió por asfixia. Julio de 2005.
  3. Axel Bazán fue encontrada sin vida en la carretera Huejotzingo-Calpan, estrangulada en enero de 2007.
  4. Transexual apuñalado en Canoa en 2009, se desconocen más datos.
  5. Transexual cuyo cuerpo fue encontrado con dos balazos en el cuerpo, en 2009; no hay más datos.
  6. Joaquín Eusebio Alcalá Llaven fue hallado muerto y desnudo en enero de 2010. Fue asesinado a golpes (principalmente en cabeza y rostro).
  7. No se sabe su nombre, fue encontrado sin vida en La Margarita. Murió a causa de una golpiza que le causó fracturas en la cabeza y un intenso sangrado, en febrero de 2010.
  8. Daniel López Chávez fue asesinado con saña, golpeado brutalmente y recibió dos impactos de bala en el rostro. Diciembre 2010 en Tehuacán
  9. En abril de 2011 se encontró el cuerpo de una persona trans a orillas del río Atoyac, en San Martín Texmelucan. No se sabe quién es.
  10. Mayo de 2011. Bárbara (Abraham) Lezama es asesinada en Cuautlancingo. La causa de la muerte: traumatismo craneoencefálico severo.

*Con base en la documentación de Vida Plena y Letra S y el criterio para clasificar el crimen en el informe de esta última organización.

 

2 COMMENTS

  1. La homofobia y los crimenes relacionados con ella son una realidad, pero tampoco hay que exponerse; ir a casa de un desconocido en la madrugada no es muy recomendable…

  2. La homofobia y los crimenes relacionados con ella son una realidad, pero tampoco hay que exponerse; ir a casa de un desconocido en la madrugada no es muy recomendable…

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